
La zona de cría de los Pingüinos se halla concentrada en los terrenos arenosos ubicados en la base de la Punta. El suelo se halla prácticamente minado de cuevas , donde los pingüinos ponen sus huevos y crían los pichones.

Es un gran espectáculo estar ahí y ver la actividad de la colonia, mientras algunos pingüinos excavan sus cuevas y otros se pelean defendiendo su territorio, un continuo rumor de rebuznos de los pingüinos domina el ambiente. Pueden verse a grupitos de pingüinos, que desde las playas se internan en la colonia, están exhaustos luego de pasar varios días en el mar, consiguiendo alimento para sus pichones. En el mismo momento se ve partir a otro grupito rumbo al mar, luego de relevar a su pareja, ya que tanto el macho como la hembra comparten el cuidado por sus crías. Ahhh, un detalle, sabias que los pingüinos están toda la vida con la misma pareja? Si… como estas leyendo, fieles a una misma pareja, nunca cambian de pareja. Los pingüinos son monógamos. Punta Tombo también es un paraíso para otras aves marinas, que la han elegido como lugar de nidificación. Las Gaviotas Cocineras, están instaladas en las cercanías de las pingüineras, mientras que sobre un afloramiento rocoso se ubica la colonia de Gaviotas Grises o Australes. Las Skúas o Salteadores tienen sus nidos diseminados por toda la Punta. Dos especies de Cormoranes, el Real y el de Cuello Negro o Roquero, ocupan un amplio sector fácilmente reconocible por estar cubierto de sus excrementos de llamativo color blanco. Patos Vapor y dos especies de Ostreros, también nidifican en el sitio. Temporada de cría Los pingüinos machos llegan a las playas a fines de Agosto, y reacondicionan el mismo nido que utilizó la familia año tras año. A principios del mes de Octubre, las hembras hacen una puesta de dos huevos, que empollan durante cuarenta días. En ese lapso la pareja se turna para alimentarse y cuidar el nido. Cualquier descuido es aprovechado por gaviotas y otras aves para alimentarse a costa de los huevos. Para fines de Abril, los pichones han aprendido a nadar y alimentarse por sí mismos, y emprenden con sus padres su periplo anual por el Atlántico.