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Museo de Sitio William Sill |
En un plazo de ocho meses, el parque Ischigualasto tendrá su propio museo. Se trata del Museo de Sitio William Sill que, con una inversión de 18 millones de pesos, ofrecerá a los turistas la posibilidad de observar en directo el trabajo que los especialistas realizan in situ.
La característica principal del edificio es su forma circular, con la idea de que el visitante pueda ingresar por un sector, observar la tarea que allí se realiza y salir por otro lado. El edificio se construirá fuera del Parque, para producir la menor intervención posible, para luego ser ensamblado en el lugar. Una vez edificada la obra, se ubicará en la mitad del recorrido de Ischigualasto.
En el Museo de Sitio William Sill se mostrarán los procesos investigativos que permiten acceder al conocimiento de las especies fósiles del lugar y su hábitat en los períodos estudiados. Además contará con servicio de apoyo al visitante que incluye un área de sanitarios y una confitería. El equipo, o dotación científica, contará con un sector privado de trabajo interno y de descanso.
Esta obra es posible gracias al acuerdo firmado el 11 de abril, entre el Ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer; el Gobernador de la Provincia de San Juan, José Luis Gioja y el Ministro de Turismo y Cultura, Dante Elizondo.
Sobre William Sill
William Sill fue un paleontólogo norteamericano que vino a San Juan para misionar como miembro de la iglesia mormona en el año 1959. Aquí conoció a una joven albardonera con quien se casó y ambos se fueron a Estados Unidos en donde Sill completó sus estudios.Después, gracias a su carrera la pareja viajó por varios países hasta que decidió volver a San Juan obsesionado con desentrañar los secretos de Ischigualasto que aún estaba casi inexplorado.
Fue así como este científico se subió a una mula, siempre vestido de ropa color caqui, con un sombrero oscuro y un pañuelo al cuello se lanzó a la aventura de buscar huesos y descubrió algunos de los fósiles más antiguos que ha conocido la humanidad.
Finalmente, tras décadas de trabajo y con Ischigualasto convertido en un lugar de referencia de la paleontología mundial, Sill se fue de San Juan en el 2002 para cuidar en Estados Unidos a su mujer enferma.
El “Gringo de los huesos” como todos le llamaban falleció en Estados Unidos el 15 de marzo de 2008. Pocos meses después, sus hijos y su viuda cumplieron el último deseo de Sill y sepultaron en Ischigualasto una urna con las cenizas del corazón de este científico que se definía a sí mismo como un sanjuanino nacido en Estados Unidos.